La reforma agraria de Honduras 1962

La reforma agraria comienza en 1962, algunos años después de la revolución cubana, con el apoyo de la Alianza para el Progreso. Su primer objetivo es evitar el contagio revolucionario.

Después de la huelga general de 1954, los conflictos agrarios se multiplicaron en la costa Norte donde la organización sindical obrera era importante. Despidos masivos obligaron a una vuelta a la producción directa, lo que implicaba poder acceder a las tierras que a menudo habían sido acaparadas por grandes ganaderos. Es en este contexto peculiar que nace la primera organización federativa campesina 1, la cual organizó las primeras invasiones de tierras pertenecientes a compañías bananeras transnacionales. Nunca obtuvo un estatuto legal: acusada de comunista, la federación fue violentamente reprimida.

Para poder implementar una reforma agraria moderada, el gobierno tenía necesidad de organizaciones campesinas que pudiera controlar. La ANACH 2 fue creada con este objetivo; estará al origen, debido a divisiones sucesivas, de varias organizaciones campesinas que trabajan con el sector reformado.

La primera ley de reforma agraria (Decreto #2 del 29/09/62) preveía la redistribución de parcelas individuales a partir de tierras con estatutos jurídicos diversos (nacionales, comunales o privadas), afectadas por encontrarse ociosas o por haber sido apropiadas de manera ilegal. Su aplicación muy lenta y la represión del movimiento campesino hicieron abortar este primer intento.

A lo largo de estos años, la cooperativa de Guanchías (integrada por antiguos obreros de las plantaciones de bananas que trabajaban en las tierras abandonadas por la Tela R.R. Co.) experimentó exitosamente un modelo de organización colectivo. El decreto #8 de 1972 precipitó la distribución de tierras nacionales y comunales, y dio al mismo tiempo su aval al modelo colectivo. Las movilizaciones campesinas que exigían la aceleración del proceso de reforma agraria, organizadas por la ANACH y a menudo reprimidas, llevaron hacia la adopción de una segunda ley de reforma agraria, en enero 1975, bajo el régimen reformista del General López Arellano. Esta vez, se privilegiaron las redistribuciones de tierras bajo formas colectivas, cooperativas o empresas.

Los argumentos eran económicos (necesidad de modernizar la agricultura, de utilizar insumos y maquinarias) pero eran también morales (lucha contra el egoísmo y el individualismo). Los documentos utilizados para la formación de los dirigentes campesinos eran en apariencia “modernistas” y “progresistas” pero sus contenidos revelan un desconocimiento total de la pequeña producción familiar y un desprecio profundo de las capas campesinas, consideradas como atrasadas e incultas 3. En estos textos, se encuentran mezcladas las influencias del modelo colectivista israelí y las aspiraciones « socialistas » de intelectuales y de militantes4. El Estado procede de manera sistemática a un doble juego: según las circunstancias, apoya o acusa de comunista aquellos que promueven la reforma agraria.

Tweets

El derecho a la alimentación

El derecho a la alimentación implica que todas las personas por el simple hecho de existir, deben poder acceder a una cantidad y una variedad de alimentos suficientes para llevar una vida activa y saludable.

Temas